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HISTORIA
DEL MU Y VALIENTE,
Y ESFORZADO CA VALLERO
CLAMADES,
| HIJO DE MERCADITAS,
REY DE CASTILLA, Y DE LA LINDA
CL ARMONDA,
HIJA DEL REY DE TOSCANA.
:oiv
AQUI COMIENZA L A HISTORIA DEL MUY
Miente , y esforzado Cavallero Clamadles , hijo del Rey de
Cajliüa , y déla Linda Clarmonda , hija del Rey Car -
r > • rnante de Toscana . * . .
• l ’i * < ' * ’
E N Cartilla huvo una Doncella , la qual le succedió en el Reyno,
y fue Rey na después de la muerte de su padre , y de su madre,
la qual fue llamada Doétiva , y ella escogió por marido al hijo de t
el Rey de Sardeña , el qual habia nombre Mercaditas , los quales se
amaron mucho el uno al otro. Era el Rey Mercadiras muy valiente,;
y esforzado hombre , y de efte matrimonio hubieron tres hijas : La
primera fue llamada Hellor: la segunda , Soliadisa : la tercera , Má-
xima , y efta era mas hermosa que las otras dos. También hubieron
un hijo , que fue llamado Clamades , el qual , después de edad sufi-
ciente , fue embiado por el Rey su padre d Grecia , para aprender
Griego ; y después ¿Alemania , para aprender Alemán ; y luego á
Francia , para aprender Francés. En aquel tiempo que eftaba en Fran-
cia , cinco Reyes de eftraños Reynos comenzaron á hacer guerra
contra el Rey Mercaditas ; y acaeció , que los contrarios de efte Rey,;
le afleguraron la jornada para la batalla. Entonces el Rey Mercadi-
tas embió por su hijo Clamades, el qual luego como supo las nue-
vas, se vino con su padre, el qual lo hizo luego Cavallero , y le,
dió el cargo de la guerra. Clamades hizo tanto por su esfuerzo , y
valentía , que él venció , y desvarató los cinco Reyes , que hacían
guerra al Bey su padre : de manera , que él puso todo el Reyno de
Cartilla en buena paz : y entonces fue Clamades muy nombrado*,
y eftimado en todo aquel Reyno, y en los otros comarcanos, y
hadan muy gran cuenta de él. En aquel tiempo acaeció , que tres
Reyes muy sabios , hombres de la tierra de Africa , grandes Maes-
tros en la ciencia de Aftrología , y Nigromancia , todos tres tuvie-
ron consejo entre sí , y entre ellos de un acuerdo deliberaron , que
ellos irían al Rey Mercaditas , y le demandarían sus tres hijas por;
mugeres. St llamaban aquellos tres Reyes : el primero Melicando,
Rey de Batbaria : el segui do Bardicante , Rey de Amorafte : y el
tercero Crcpardo , Rey de Ungria , el qual cía muy feo , y gtveso;
y efte Rey Cropardo se temió , que no le querría dar una de las hi- .
jas el Rey Mercaditas , por causa que era tan feo , y givoso ; y dixo
í los otros dos Reyes en efta manera : Señores , nosotros iremos ca-
da uno á su Tierra , y allí haremos los mas ricos , y hermosos joye->
A a * les,
4 r ' * HfJfor } a de Clamades ,
les., qua hacer, podremos ; y saldremos , y después vetaremos, y lle-
varemos cftos joyeles con nosotros, y los presentaremos al Rey
Mercaditas : y aquello hecho , uno de nosotros le demandará un
don ; y él , como es muy noble , luego nos le otorgará de buen era-
do ; y fi él demandáre qual don , el que hará la demanda le respon-
derá , que sus tres hijas. Y los otros do¿ Reyes respondieron , que
era muy bien dicho , y fueronse cada uno por sus Tierras , y cada
uno hizo su joyel ; y después vinieron todos tres juntos at Rey Mer-‘
caditas con sus joyeles , que ellos avian hecho, y se los presenta-'
rón. Es á saber , el Rey Melicando avia hecho de sus manos una
gallina , y tres pollitos de fino oro , y eftc fae el primer joyel ; y
quando ponia aquella gallina con los tres pollitos en el Palacio
del Rey Mercaditas , la gallina iba delante, y los pollitos iban de-
. .trás ; y quando iban un poco andando , ellos cantaban tan dulce-
mente , que era gran melodía de los oir. El Rey Bardigante hizo un * i
hombre de oro , el qual tenia una trompera en la mano , y lue-^y
go que alguno pensaba ^ ó trataba alguna trayeion contra él,
aquel hombre da oro tañía muy reciamente aquella trompeta. Y
el Rey Cropardo hizo un ca vallo de madera , en el qual via dos
clavijas de acero muy fuertes , por las quales él se regía , y lo hacia
ir donde él quería. Y quando el Rey Mercaditas huvo recibido los
dichos joyeles , él huvo muy gran placer con ellos , porque eran
mucho maravillosos : y entonces los tres Reyes le demandaron sus
dones , y él , como era muy noble , fin mas pensar , se los otorgó;
y quando ellos vieron que Ies avia otorgado lo que le demanda-
ban , ellos le demandaron sus tres hijas : y demandó el Rey Cro-
párdo la mas moza , de lo qual el Rey Mercaditas fue muy trifte,
que él no pensaba que le quería demandar aquella , especialmente
del Rey Cropardo , que era feo , pero él quería guardar su palabra.
Entonces fue llamado Clamades , y le moftraron los joyeles , y fue
puefta la gallina con sus tres pollitos de oro en medio de una sala,
los quales pluguieron mucho’á todos. Y el Rey Bardigante , que
avia presentado el hombre de.’- oro , dixo , que él no podía ser proba-
do en ninguna manera , finó por un punto solamente ; es á saber,
quando alguno pensaría , ó haría rrayeion contra el Rey. El Rf y les
respondió , que bien lo creía : y afsi fueron otorgadas sus dos pri-
meras hijas á los dos Reyes , que eran muy hermosos , y muy ricos;
y quando Maxima , que era la mas moza , vió que no quedaba otro»
fino el Rey Cropardo , que era tan feo , y givoso , ella fue lriuy
trifte , é hizo llamar I» su hermano Clamades ; y quando fue veni-
do, ella le rogó muy afincadamente , que él no confintieíTe en
- ' ^vA, ' < . nin-
y de la linda til ar monda. 5
ninguna manera , qiie ella huvkfle por marido al Rey Cropardo,
que queria mas morir , que noque la dieflen hombre ran feo ; y en-
tonces Clamades entró en la sala donde eílaba el Rey Cropardo , el
qoaí tenia gran deseo que le dieflen á Maxima; y Clamades dixo al
Rey su padre , que él se maravillaba mucho como él avia otorgado
i su hermana á un tal hombre ; y dixo , que en tanto que sería en vi-
da , fi el pudiefle , no la habría > y tampoco no sabia el Rey Mercad-
ditas fi el cavallo era tal como él decía. Entonces dixo el Rey Cro-
pardo á Clamades , que subiefle encima por le probar ; y efto le decia
á fin que él lo llevarte , porque Clamades le guardaba de vér su her J
mana Maxima. Clamades dixo, que él subiría encima de él por
le probar : y entonces el hombre de oro comenzó d tañer su trom-
pera , porque ai Rey Mercaditas no se lo avisaba del engaño del
Rey Cropardo, y bien fue oída la trompeta , mas ellos no hicie-
* ron caso de ella , porque cada uno de ellos miraba el cavallo , en
el qual Clamades queria subir ; y entonces Clamades subió en
el cavallo , y el Rey Cropardo bolvió la clavija , que el cavallo
de madera tenia en la frente , y el cavallo comenzó á se mover,
y se alzó en el ayrc tan alto , que todos le perdieron 'de vi fia,
y entonces fueron muy apafsionados el Rey , y laReyna, y todos
los otros que allí eftaban. Y dixo el Rey Mercaditas al Rey Cro-
pardo, que hickflé tornar d su hijo Clamades, que aflazerapro-'
bado el cavallo , y el Rey Cropardo le respondió , diciendo afsi:'
Por cierto , señor , yo no puedo , porque yo he olvidado de le de-
cir' como él debe bol ver las clavijas , que efidn en el cavallo.
Entonces el Rey Mercaditas fue muy sañoso contra él , y le dixo,
que juraba d su Corona , que le haria morir en la catcel , fi no le
tornalTe d su hijo. Entonces todos se acordaron del hombre de •
oro , que avia tañido la trompeta , y conocieron , que el Rey
Cropardo avia pensado trayeion contra Clamades , y contra el
Rey su padre. Entonces puedo el Rey Cropardo en prifion , y
fite muy grande el llanto que hicieron por Clamades , porque no
avia ninguno que supielíe donde era ido , ni i donde lo fueffen á
buscar. Entonces vinieron a escusarlo los otros dos Reyesdeefte'
hecho , y dixeron , que ellos no se avian fiado de ellos ; y tanto se
escusaron , que el Rey Mercaditas los ct;eyó. Ellos le mandaron
las dos hijas , las quales les avian fido prometidas , y el Rey les res-
pondió , que en aquella manera no se haria casamiento , mas que
ellos se tornafsen en hora buena á sus tierras , y que les haria saber
quando sería tiempo , y quando Clamades sería venido , y torna-
do. Entonces los dos Reyes tomaron licencia de él , y se fueron
para
6 ' Hiftoria ' dt Clamada '
pata sus tierras. 'Clamades andaba ílempre sobre el Cavallo de
madera, y en poco tiempo ftie ran lexos , que él no sabia á don-
de cftaba ; pero él romo muy gran esfuerzo en sí , y pense? , yendo
i cavallo , cómo, y en qué manera se podría bolver ; y luego miró ,
en rededor del cavallo , y halló una clavija en el cortado dieftro;
él las empezó de bolver , y luego que huvo hecho aquello ,
miró al otro cortado del cavallo , las quales comenzó á bol- ..
ver* y entonces él se comenzó á baxar contra la rierra , y*
alli conoció Clamados la manera de el cavallo , fue mas arte-,
gurado , que de primero , porque conoció , que por aque- ,
lias clavijas se governaba el cavallo de madera , que por ellas
andaba , y venia ; mas él no sabia en qué manera debía de :
bolver á su tierra , que el cavallo en una noche , y en un dia
lo avia llevado harta Toscana , de la qual tierra era Señor el
Rey Carnuante , el qual tenia una hija ; que había nombre Ciar-
monda , y alli traxo el cavallo d Clamades encima de una tor-
re de un Castillo , que había nombre el Cadillo Noble , y era
aquella torre llana por encima, y alli arribó Clamades., y descen-
dió del cavállo sobre aquella torre, y entió en ella por ciertas
gradas : después entró en la gran sala , queeftaba muy bien guar-
necida de pan ,y vino , y de otras viandas, jarros, platos , y es-
cudillas de oro, y plata encima de unas mesas muy bien apareja-
das , y halló alli un negro , que las guardaba , y Clamados le pre-
guntó : Por qué i aquellas horas tenían aísi las mesas puertas , y
tan bien guarnecidas de viandas í El Negro le respondió , que
aquella era la coftumbrc de aquella tierra , que d la entrada de
dos meses del año, . es á saber , de Mayo , y Septiembre , después
de Vísperas ponian las mesas , y las cargaban de buen vino , y de
buen pan ; y de orras buenas viandas , -que aísi lo mandaban ha-
cer’ los Preftcs de la ley , y que quedaba aísi toda la noche , y des-
pués ¿í? la mañana hadan su sacrificio, y comían dos, ó tres dias
de aquetas viandas , tanto como duraban ; y era en el mes de
Mayo quai Jo Clamades arribó alli. Y quando él vio aquellas
mesas tan' bien guarnecidas , él tenia gran hambre, y sed, y se
AÍTcntó d una de aquellas mesas , y comió , y bevió tanto como
ou'so que el NcgiO no le dixo nada. Después, como hombre
esforzado, delibeló a? ir mas adelante : entró en una camara,
á donde Vió un gran Gigante, que citaba durmiendo vertido so-
bre una carne * y vió muchjs armas al rededor de el , que se
habían rutilo oara guardar la i-ha del Rey susodicho. Pafsó mas
adelante por unos corredores , y entró á donde eftaba otra
camara
y de la linda Clarmonda. 7
camara muy rica , en la qual avia tres camas , y en una de ellas
citaban tres doncellas durmiendo : la primera se llamaba Flore-
ra , la segunda Cayera, y la tercera Liadles. Después entió en
otra camara , y alli vio un5 cama muy ricamente parada , y en
‘aquella cama dormia la lirda Clarmonda , hija del Rey , y él se
acercó á la cama , y v:ó la doncella que donnia , la qual le agradó
tanto , que él no se podia hartar de mirarla , que ella era la mas
hermosa , y mas graciosa , y del mejor , y mas gentil gefto, que po-
dia aver doncella de su manera en todo el mundo , y en durmien-
do, se eftaba descabellada , y sus cabellos eran tan lindos, y tan
hermosos , que parecían fino oro , y le cubrían sus tetas muy
delicadas por delante : y no fue para la despertar Clamados , que
fue tan encendido de su imor, que deliberó de la besar antes que
serornafle, y afsi lo hizo; y entonces la dorcella se despertó, y
fue muy espantada qnendo le vió ; y le dixo , que mucho era atre-
vido , y descortés , y presumptuoso de averse entrado en la cama-
ra aquella hora fin licencia , y que mucho le desplacía en el haber
fiido tan oflado ; y le dixo en cfta manera : Yo ves juro , que íi ro
es cosa que vos seáis Lcopatris , hijo del Rey Barca , el qual ha de
ser mi marido, que aunque vos tuxiifledes mil vidas, y mil cabe-
zas , vos no escapareis de la muerte ; y aquel que yo digo es de
gran linage , y es hombre muy valiente, y esforzado en armas, y
en todas otras cosas , y es muy noble , cortés , y gracioso , como
quier que yo nunca lo vi; pero el Rey mi padre, y otros muchos
me lo han afsi dicho , y mi padre , y mi madre me han prometido
al Rey Barca su padre ; y vos ruego, que me digáis fi vos sois él;
entonces Clamadcs le dixo , que él era aquel , y no orto. Y Clan-
monda le preguntó , como era al Id venido , y para qué ? Y él respon-
dió,. que era alli venido por amor de ella, y por la ver antes que
la recibidle por muger , y que ninguno lo sabia. Entonces Ciar-
monda le hizo muy bien cara ; y le recibió muy cortés , y amiga-
blemente, pensando que era Leoparris, el qual avia de recibir por
marido ; y luego llamó i sus doncellas , las quales fueron muy
pasmadas quando lo vieron ; mas ella les dixo , que aquel era Leo-
patris ; y Clamades salió fuera de la camara, entre tanto que las
doncellas se vertían , y entró en un vergél , el qual no tenia otra
entrada , fino por aquella camara ; y quando las doncellas fueron
vertidas, ellas virtieron á su señora muy ricamente, afsi como i
ella pertenecía » y después vino Clarmonda con sus doncellas en
el vergél donde éftaba Clamades, y el día comenzó para esclare-
cer muy claro; y quando Clamadcs vio venir la linda Clarmon-
: . ; . da
8- Hijloria de Clámides ,
da con su gentil , y muy hermoso gefto , no cefsó de preguntar
fi le miró de buen corazón. Allí comenzaron i departir , y ha-
blar con mu)6 amorosas palabras ; y eatonces conoció Clama-*
des, por las palabras que ella decía en qué tierra eftaba , y eti
qué lugar : y eftando ellos hablando en el vergél , el Gigante,
que tenia en guarda la linda Clarmonda , despertó , y miró por
• la ventana de su camara , que miraba al vergél , y vió i Cla-
mades , que eftaba aftentado cerca de la linda* Clarmonda , de
lo que él fue muy trifte , y luego lo fue i decir al '• Rey , al
qual mandó llamar i la ama de su hija Clarmonda , y la pre-
guntó quién era aquel , que eftaba en el veigél con Clarmon-
da , y qué quena ? Y ella le respondió , que era Leopatris,
hijo del Rey Barca ; y el Rey se fue i la ventana , y conoció
muy bien , que no era él , por lo que embió muchos hombres
armados para le prender , y él mismo vino en persona ; y Cla-
mades , quando lo vió venir con tanta gente armada , no hizo
ningún semblante de se defender ; y el Rey le preguntó , que
buscaba allí , y por qué causa decía ser Leopatris , por enga-
ñar su hija ? que él lo liaría morir. Entonces Clamades le di-
xo : Tén , señor , por Dios piedad , que yo te diré la verdad : Sa-
bed , señor , que yo soy Cavallero , mas mi nacimiento fue en
tal hora , y en tal punto , que fiempre de tres en tres años hadas
me toman de noche , y me ponen encima de un cavallo de ma-
dera , y me llevan tres dias , y tres noches encima de aquel cava-
dlo por montes , y por valles , y me hacen pafíar muchos, y diver-
sos trabajos , y males , y después me ponen encima de la mas alta
torre , que ellas pueden hallar , con aquel cavallo de madera i y
vos digo , que antes que amanecieíle el dia me pulieron encima
de una torre llana de yueftro Palacio , y aun eftá allí el cavallo : y
fi vueftra Alteza no lo quiere creer , haga venir conmigo algu-
no de sus servidores , é yo lo traeré aqui delante de vueftra Alte-
za : lo qual afsi fue hecho , y Clamades traxo el cavallo dentro del
jardín , el qual fue mucho mirado del Rey , y de todos los otros,
mas ni aun por etTb el Rey fue apaciguado , y de camino le dixo,
que por qué daba i entender á su hija , que él era Leopatris , hijo
del Rey Barca, por lo qual le parecía , que él no quería su bien, ni
su honra? Entonces Clamades dixo , como su hija avia fido muy
malcontenta, porque él era afsi entrado en Ja caiijara , y que era
mucho ensañada , contradiciendole , que (i él no era Leopatris ¿
que ella no le haría mórir , que entonces él por miedo de la muette,
se avia fingido Leopatris. El Rey preguntó , por qué causa «f-
. . . taba
y de la linda Clarmonda. 9
taba afsi razonando falsamente con ella ? Y Clamades respondió,
que él era Cavallero , y que él no pensaba mal ninguno. Enton-
ces el Rey dió parte á su Consejo , por ver qué se debia hacer de
—ellos ; unos decían , que no merccia muerte ; los otros decian!, que
la merecia ; y él pensaba en el mal , quando en casa agena era en-
trado , y especialmente en la camara de la hija del Rey ; y quando
huvieron harto debatido de una parte, y de otra , lo juzgaron á
morir, y él huvo miedo , no es maravilla , que bien veía que él no
podía escapar en ninguna manera , fino por gran ingenio, y cau-
tela. Entonces Clamades suplicó al Rey por amor de Dios , y Ca-
valleria , le< hicieíTe morir á la coftumbre de la Tierra de donde él
era. El Rey le preguntó , qué coftumbre era aquella ? Y Clama-
dcs le dixo : Señor, que me mandéis poner encima de mi cavallo
de madera , ó encima de uno de los vueftros , fi es vueftro buen
placer , que afsi lo hacen i un Cavallero en mi Tierra , quando lo
quieren hacer morir ; por efto , señor , yo os suplico por amor , y ^
. honra de Cavalleria , que pues que es vueftro placer que yo mue-
ra , que me hagais morir en efta manera , fin que sea dicho que yo
soy muerto deshonradamente 5 y efto haciendo , vos guardareis la
honra de Cavalleria , é yo , y todos mis parientes vos seremos obli-
gados. Entonces el Rey le otorgó su demanda , y dixo , que tomaíTe
su cavallo de madera que avia traído , que él no avia otro : de la
qual cosa fue muy alegre Clamades , porque ¿l no demandaba otro,
por mejor' escapar de sus manos ; es á saber, que todos los del Pa-
lacio , afsi como Escuderos , mozos de espuela , lacayos , y otros ser-
vidores , que eftaban en rededor con arcos , dardos , lanzas , y espa-
das por matar á Clamades > mas quando él fue puefto en el ca-
vallo de madera , y se vio cercado de tan grande Armada , el puso
muy prefto la mano en la clavija de la frente del cavallo, y la bol-
vió., y entonces el cavallo le alzó en el ay re tan reciamente , que
parecía que los diablos le llevaban ; y quando ellos le vieron
afsi levantar en el ayre , todos con gran fuerza comenzaron á ti-
rar sus armas contra él por le herir , de manera , que sus armas
caían sobre los que las avian tirado , y muchos de ellos fueron he-
. ridos , y muertos ; y entonces el Rey , y todos los que allí eftaban
fueron muv rriftes, y maravillados, porque era afsi escapado > mas
I ho por efto dexó Clarmonda de quedar muy encendida del amoc
de Clamades , que por la gran hermosura, buen gefto, y gentileza, y
or el gracioso , y cortés hablar , y razonar que en él havia vifto,
o lo podía olvidar, y quitar de su .corazón , y huvo-muy gran
placer ; porque era afsi escapado , que ella avia .yapucfto su pensa-
B mien-
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'lo • Hiftoria, de CUmactet,
miento en e'I , y bien conocía en su hablar , y cortesía , que él era
de noble, y alto Lugar ; y Clamades anduvo tanto alto , y baxo,
que arribo á Cartilla , día Ciudad de Sevilla, en la qual halló aun
al Rey Mercaditas su padre , y á la Reyna su madre. Bien podéis
pensar , qué fiefta le hicieron , y placer que huvieron , porque la
fiefta que el Rey , y la Reyna mas deseaban en efte Mundo , era la
venida de su hijo Clamades 5 y luego él contó á su padre , y i su
madre la ventura que le era venida ; y el Rey su padre le contó
como él tenia preso al Rey Cropardo ; y le preguntó , qué quería
hacer de él ? Y Clamades le respondió , que fuelle libertado , que
él a\fía dicho verdad del cavallo , aunque avia pensado trayeion:
y entonces el Rey le mandó soltar , pero le dixo , que nunca
habría su hija en casamiento. Y el Rey Cropardo se fue d su posa-
da en donde eftaba toda su gente , y mucho rogó al Rey Merca-
ditas , que le dieíTeá su hija Maxima , pues Clamades era tornado,
\ mas nunca se lo quiso otorgar > y quando aquello vió el Rey Cro-
pardo , él embió toda su gente á su Tierra , y se quedó allí solo. •
La Hiftoria dice , que era coftumbre del Reyno de Ungría , que
quando el Rey era retado en alguna trayeion , que fi él entraba en
su tierra dentro de fíete 'años, lo podrían condenar á muerte, y
matarlo > y como quier que no podía entrar en los fíete años , pe-
ro bien podria tratar , y hacer la paz con los que avian hecho la
trayeion : y hecha la paz , bien podría entrar en su Reyno , y lo
avia de recibir como de primero ; y por aquella causa él‘ no quiso
tornar d su Reyno , mas quedóse en la Ciudad de Sevilla , y se
puso d usar , y exercer la Medicina , porque era muy entendido en
todas las ciencias. Y dice la Hiftoria , que quando Clamades hu-
yo eftado allí tres , ó quatro dias, él comenzó fuertemente á pen-
sar en la gran hermosura , buen gefto , y continencia de la linda
Clarmonda. Como eftaba embebido , y encendido de su amor,
le vino en voluntad de irla d ver , y lo dixo al Rey su padre , y
á la Reyna su madre , los quales en ninguna manera se lo querían
consentir ; mas por los grandes , y humildes ruegos que les hizo,
le dieron licencia de ir , aunque mucho les pesaba ; y luego, fin
mas tardar Clamades , aderezó todo lo que avia menefter , y def- „
pues subió en su cavállo de madera , y anduvo tanto , que arribó^
cerca del Caftillo Noble ; y quando se vió tan cerca de el , deli-*
beró descender en un patio , que no servia fino tan solamente á la.
camara de la linda Clarmonda , y afsi.lo hizo, y puso su cavallck
de madera en un lugar muy secreto , en donde ninguno podía en-^
trar , Tirio por la cama de la linda Clarmonda : y él lo metió allí, '
por
J VTV MV »** wi* ^mrmotlAcl. 1 1
por miedo que. el cavallo no fuerte vifto de algunos , fi acaso
fueflc que eftuvieflen levantados , y porgue G por ventura él
fuerte sentido , que 1 q hallarte allí prefto, porque no le cogieflen
preso, y que lo matafíén , como avian querido hacerla primera
vez que allí vino ; y después que lo huvo allí puerto , vino muy
parto á la puerta de la camara , la qual por dicha halló abierta , y *
quando él la vió abierta , huvo muy gran placer , y acercóse un
poco ,.y después entró dentro harta la cama , y vió la linda Ciar-
monda ,que dormia : y entonces él fue, y la besó muy dulcemen-
te , y luego-ella despertó ,y fue muy pasmada , y maravillada quan-
do lo vió , mas quando lo conoció , ella eftuvo muy alegre; y en-
tonces le avisó de lo preguntar su nombre, y de qué tierra era ? Y
también porque ella lo quería tanto , deseaba saber de su ctlado,
y de su linage , y de muy buena gana le hablaba , por el grande
amor que le tenia : y Clamades , como hombre sabio , y discreto,
comenzó muy cortesmente á responder á sus preguntas en efta ma-
nera : Muy alta , y noble dama , pues que es vueftra voluntad de
saber mi nombre , y de qué gente , y linage soy , no quiera Dios,
que yo en ninguna manera vos lo niegue : Sabed ciertamente,
señora , que yo me llamo Clamades , hijo de Mcrcaditas , Rey de
Cartilla , y soy vueftro humilde servidor , que quiero vivir , y mo-
rir por vos. Entonces la noble Clarmonda fue muy alegre , y le
agradeció mucho la humilde respuefla que le avia hecho ; y ella
le preguntó , por qué la primera vez que él allí vino se decía ser
Leopatris , hijo del Rey Barca ? Y Clamades le respondió : Por
cierto , señora , efto fue por miedo que yo avia de morir , y no
por vos de servir , ni engañar ; y sabed, que mientras yo viviere
no vos mentiré en ninguna cosa. Quando Clarmonda entendió,
que él era hija del Rey de Cartilla , y que había nombre Clama-
des, el qual. era tanto nombrado, y afamado, huvo gran placer,
que no se; podía hartar de mirarlo, porque muchas veces avia
oído hablar de sus grandes hechos , y de sus nobles Cavallerias , y
de las grandes juilas , y torneos , de los quales avia llevado Iá
honra en el tiempo que eftaba en Alemania , y en Francia ; y en-
tonces se le dobló el apior que ella tenia á Clamades , y comen- : , *
zaron ¿ departir muy dulcemente de muchas , y diversas cosas , y
se enamoraron el uno del otro, de tal manera , que Clamades
la dixo: Muy excelente , y muy noble señora, sepa vueftra Alte-
za , que vos sois aquella en quien yo he puerto todo mi corazón,
y toda mi esperanza , que por cierto , Gn vos yo no podría vivir,
ai durar en mi tierra enr ninguna manera, y fi era vueftro buea
B 2 J pía-'
12 Hilaria de Clamada, ~
placer de me admitir por vucftro servidor , yo sería el mas dicho-í
so , y bienaventurado hombre del mundo. Entonces Clarmonda,
confiderando el gran amor, que el noble Clamades la moítraba,
y afsimismo que ella era tanto entendida de su amor, le respondió
en cftá manera : Clamades , mi caro amigo , pues que afsi es , que
Vos me queréis tanto como vos decís , sabed en verdad , que íi
vos me queréis mucho , que aun vos quiero yo mas : no convie-
ne preguntar , íi Clamades fue alegre de aquella respuefta , que
aquella era la cosa que ¿1 mas deseaba en efte mundo , y dixo enefi-
ta manera : Mi amor , mi alegría , y mi deseo , yo os agradezco el
tanto bien que me queréis en me recibir por vueftro compañero , y
servidor 5 y Clarmonda dixo : Si señor , salva *mi honra , que yo
soy prometida por el Rey mi padre á Leopatris', hijo del Rey Bar-
ca^ no querría mi madre en ninguna manera quebrar su jura-
mento : y yo sé bien , que antes de poco tiempo vendrá Leopatris,
y me llevará d una tierra muy eílraña > pero , señor , yo mas querría
i vos , que no á él , mas yo no sé en qué manera me pudicíledes vos
haver. Eirtonccs Clamades la contó toda la manera de su cavallo
de madera , y en qué manera lo avia habido , y que no quedaría fino
por ella , que él no la llevaííe muy bien sobre su cavallo ; y Clar-
monda le dixo , que ella hablariacon sus doncellas , y luego las hi-
zo levantar , y las contó como aquel era Clamades , hijo del Rey
de Cartilla , y como la avia rogado , que fuerte con él encima de su
cavallo de madera , que él los llevaría muy bien i ambos á dos , y
que lá rccibiria por muger en su tierra. Quando las doncellas oye-
ron , que aqgel era Clamades , huvieron muy gran placer , porque
era nombrado en todas sus tierras por sus grandes valentías , y por-
que era hijo de un tan gran Rey. Entonces vinieron á Clamades,
y le hicieron muy gran fiefta , y fueron bien contentas ,‘ que ; él la
llevarte , y querían mas que él la huviefle , que Leopatris ; y ellas •
le rogaron , que quando avria llevado á su señora, que £■ lo menos
se acordarte de ellas , y que le pluguiefíe de las venir á buscar,
porque no podrían vivir fin la linda Clarmonda su señora , lo que
el prometió hacer afsi , y que en ello no abria falta. Quando ya
.huvieron á saz razonado, Clamades se partió á buscar su cavallo
de madera á donde le avia dexado, y alli lo cargaron de buen
pan , y buen vino , y de otras viandas , y de muchas ricas joyas,
que eran de la linda Clarmonda : y antes que partieíTen , co-
mieron , y bevieron cada uno un poco. Después subió Clama- ^
des sobre su cavallo de madera , y Clarmonda subió con él , y.
quando fueron puertos i y eftuvieron bien á su placer t las donce-
> lias
y US M U»»* ■
lias rogaron á Clamadcs , que le pluguiere de se moftrar al Rey
en paflando , y que le dixeffe en alta voz su nombre , y quien era,
y como él llevaba á Clarmonda su hija, á fin que ellas no'fuefíen
culpadas del hecho ; y Clamades fue contento, y las doncellas le
dixeron , que el Rey se venia á holgar cada mañana en sú vergel,
que era cerca de la camara de Clarmonda , y le moftraron el camino
por donde avia de ir : y á fin que la cosa fuerte mas segura , una de
las doncellas , llamada Floreta , por mandado de su señora la linda
Clarmonda , subió en una torre para ver fi el Rey era venido al ver-
gel , la qual como le vierte , tornó luego á hacer la respuefta , y di-
xo afsi : Señora , yo he vifto al Rey vueftro padre , que eftá dentro
del vergel , y la Reyna vueftra madre también , y los mas principa-
les de la Corte : por efto , señora , ya es hora de partir. Entonces
Clarmonda se despidió de sus doncellas llorando amargamente , y
afsi hizo Clamades , y las besó á todas tres , 'la una después de la
otra : y era gran piedad , y laftima en ver llorar aquellas doncellas,
que aquclfa fue la mas grave partida , que nunca hombre vio , tanto
de una parte , como de otra ; y en paflando delante del vergel donde
eftaba el Rey , padre de Clarmonda , Clamades le dixo : Señor , no
busques mas la señora Clarmonda vueftra hija , que yo la llevo con-
migo ; y íi queréis saber mi nombre , yo soy Clamades ■, h ijo del • .
Rey de Cartilla , que la quiero recibir por muger , y será , placiendo
d Dios , Reyna de Cartilla. Quando el Rey , y la Reyna oyeron
aquellas palabras , y vieron que Clamades les llevaba á su hija con-
tra su voluntad , ellos cayeron en tierra amortecidos ; y quando fue-
ron tornados en sí , fueron levantados ellos, conociertftr muy bien,
que aquel era el que otra vez tenia alli el cavallo de madera , el qual
avia fido condenado á morir , mas por causa del cavallo era escapa-
do. Entonces embió el Rey á la camara de Clarmonda , y de las
doncellas por ver fi era verdad , ó no , lo qual hallaron ser verdad,
que los que fueron á la camara no la hallaron en la cama , y es á
saber , que las doncellas luego después de la partida de Clarmon-
da se tornaron i acortar , i fin que no fuerte sentido que ellas fuef-
sen sabidoras de ello ; y el Rey, y la Reyna fueron i la camara de
Clarmonda, y hallaron sus doncellas , que hacían semblante de
dormir , y el Rey , y la Reyna las despertaron , y las preguntaron
en donde era Clarmonda su hija; y ellas dixeron , que no sabían
nada , fino que creían que eftuvieflé en la cama : luego ellas fue-
ron á su cama por ver fi eftaba alli ; y quando ellos vieron que no
eftaba alli, ellas fingieron de hacer los mayores llantos, las ma-
yores lamentaciones, que nunca hombre vió, y ninguno supiera
decir
decir qual era la mas trifte , según los llantos que ellas hacían , y
avia muchos de ellos , que avian gran laftima de ellas por el gran
dudo que hacían. Entonces el Rey deliberó de embiar mensa-
jeros al Rey Mercadiras , por ver fi era verdad , que su hijo avia
llevado á su hija ; y luego embió Embaxadores tras ellos ; y el
libro dice , que Clamades avia mucho andado , que el cavallo Tos
llevaba muy ligeramente , como quier que ellos se reposaban mu-
chas veces en los mas hermosos Lugares que hallaban , y cerca
de las mas hermosas fuentes.
Dice la Hiftoria , que ellos anduvieron tanto por sus jornadas,
que arribaron á una legua de la Ciudad de Sevilla, en la qual eC-
taba lo mas del tiempo el Rey de Cartilla, padre de Clamades ; y
quando Clamades conoció que era tan cerca , dixo : Señora, eftees
el lugar que buscamos ; es á saber , la Ciudad de Sevilla , en la qual
eftá el Rey mi padre , y mi madre la Reyna , y mis hermanos , y es
una de las mejores Ciudades que el Rey mi padre tiene , en la qual
vos sereis bien recibida ; y Clarmonda le dixo : Mi caro^y leal ami-
go, sabed, que yo he muy gran placer de ello , mas yo os ruego que
íi vos sabéis aqui cerca algún buen Lugar , que me llevéis á el para
descansar , que yo eftoy muy cansada del camino; y entonces Clama-
dcs se fue con su linda amiga dentro de una huerta fuera de la Ciu-
dad de Sevilla , y allí se apearon ambos i dos sobre la yerva d la
sombra de un árbol , allí descansaron , comieron , y bevieron de
las viandas que traían ; y Clamades dixo á Clarmonda , que fi la
Reyna, sus Damas, y Doncellas supieflen su venida, todas sal-
drían de muy buena gana d la recibir, y hacerla honra ; y Clar-
monda respondió , que ella avia mucho su placer en ello; y Cla-
mades la rogó , que la pluguiefle esperar allí , harta que él fuerte
al Rey su padre para que le mandarte venir la señora a la recibir,
que él poco tardaría en venir ; y Clarmonda le respondió , que le
placía. Entonces Clamades se puso en camino á pie , fin el cava-
llo de madera , porque era muy cerca de Sevilla , y le prometió
que luego bolveria , y le rogó que no recibiefle enojo. Entretanto
que Clamades iba d Sevilla para traer la señora para hacer honra d
la linda Clarmonda , la qual se holgaba en la huerta : ella yendo por
la huerta , vió alli muchas hermosas flores de diversas maneras ,;.y
diversas colores , delasquales cogió , y se puso d hacer una guirnal-
da con ellas, que se le tardaba mucho la venida de Clamades.
Ella afsi eftando haciendo la guirnalda , el Rey Cropardo que
avia coftumb.rc de ir d las huertas d coger yervas para hacer las
medicinas , entró por dicha en aquella huerta donde Clarmonda
citaba;
y de la linda Clarmonda. 15
citaba ; y quando él la vio tan hermosa , á él le plugo mucho , y se
fue derechamente d ella ; y quando ella lo vió, huvo gran miedo,
porque él era tan feo , y givoso , y se comenzó d quexar , y suspirar,
y como sañosa , y medrosa , comenzó d decir : O Clamades , caro,
y dulce amigo , por qué me has dexado sola ? Yo vos ruego bol-
vais d mí , que aun no sois muy lexos » y diciendo eítas palabras, llo-
raba tanto, que se bañaba en lagrimas > y quando el Rey Cropar-
do la oyó hablar de Clamades , luego pensó que él la avia allí
traído-, y él miró de una paite , y otra , por ver íi alguno eflaba
con ella , v anduvo afsi mirando , y vió en un rincón de la huer-
ta el cavaflo de madera , el qual él conoció tpuy bien , porque el
lo avia hecho : y luego imaginó , que pues no podía haber á Má-
xima , hermana de Clamades, que.él tomaría, y llevada configo por
trayeion á la linda Clarmonda , la qual era mas que Maxima. En-
• ronces el Rey Cropardo la dixo: Señora, no ayais enojo , por-
que yo vengo d vos , que Clamades me ha aqui embiado , por
causa de una dolencia que le ha dado bien cerca de aqui , d cau-
sa de la qual no pudo bien andar d su placer , y vos ruego , que
vengáis conmigo sobre el cavallo de madera , é yo vos llevaré
allá, que él me ha dicho como yo debo regir el cavallo por cier-
tas clavijas ; y Clarmonda pensaba que decia verdad , por las se-
ñas que le decia , y subió en el cavallo ,y el Rey Cropardo lo ade-
rezó, muy bien , como aquel que sabia bien la manera de la maeí-
tria , y después subió él tras ella, y luego bol vió la clavija de la
frente del cavallo , y comenzó d subir en el ayre muy terrible-
mente » y entonces el hombre de oro , que eítaba en el Palacio
del Rey Mcrcaditas , comenzó d tañer la trompeta , tanto , que to-
dos fueron muy maravillados , porque ellos no sabían por qué ta-
ñía. En aquella hora Clamades entró en el Palacio del Rey su pa-
dre , y hizo la reverencia d la Rcyna su madre» y quando ellos lo
vieron , huvieron muy gran placer , y les comenzó d contar como
traía con figo d la linda Clarmonda , y les rogó , que les pluguiefle
llamar d los Cavallcros , y otros señores para ir á recibirla , y le
hacer honra d la entrada de la Ciudad. Entonces el Rey mandó
llamar d Cavalleros , Escuderos , Damas , y Doncellas para ir d reci-
bir d la linda Clarmonda > y fueron el Rey , y la Reyna con toda la.
^Señoría , halla la huerta en donde Clamades la avia dexado ; mas ella
noeftavaalli , que el Rey Cropardo la avia llevado por trayeion : y
Jas hermanas de Clamades venian allí con gran deseo de la ver , por
la hermosura que avian oído decir tenia.
Quando Clamades llegó i la huerta con notable compañía , y
‘ no
MA \Mi. '1
h.
1 6 ' Wftorta de Clamada,
no halló á su linda Clarmonda , niel cavallo de madera , pensad
fi él cftuvo alegre > por cierto no , que él hizo los mayores llan-
tos , y las mayores lamentaciones , que jamás nunca hombre vio , y
no avia' hombre, ni muger que se pudiefle tener de llorar de la '
gran laftima que avian de él , y Clamades íiempre la buscaba poc
la huerta , por fi la hallaría ; y andándola afsi buscando , halló el.
uno de los guantes que se le avia olvidado ; y quando él lo vió,
pensó amortecer de pesar ; pero él moftraba la mejor cara que po-
día , mas él no podía tanto hacer , que no cayeíTe amortecido , y
cayó en muy gran dolencia , de la qual eftuvo gran tiempo en la.
camara. El Rey Mercaditas , viendo que su hijo Clamades eftaba
tan malo por amor de su amiga , la qual afsi avia perdido , embió
men>ageros á muchas , y diversas, partes para la buscar , y seinfor-*
mar donde la podría hallar. .
Vinieron en efte tiempo los mensageros , y Embaxadores del •
Rey Carnuante , padre de’Clarmonda , los quales embiaba por saber
fi era verdad , que Clamades la huvieífe llevado , y vinieron dere-
chamente al Palacio donde el Rey Mercaditas eftaba , y su hijo
Clamades en la cama , y ellos le hicieron muy gran reverencia sa-
ludándole muy cortesmentc de parte del Rey Carnuante , y el Rey
Mercaditas le recibió honradamente , y después les preguntó : Qué
querían , y para qué el Rey Carnuante los avia embiado á él ? En-
tonces los Embaxadores le dixeron rodo lo que les era encargado j y
el Rey Mercaditas los contó la desdicha , que avia acontecido , y les
moftró á su hijo Clamades , que yacía en la cama muy malo por
amor de su amiga , y que bien pensaba que se moriría. Después el
Rey les dió muy grandes , y ricos dones , y fueron muy bien trata-
dos mientras allí eftuvieron > mas ellos fueron muy triftes de Clama-i
des porque eftaba tan malo , y afsimismo. de Clarmonda porque era
afsi perdida , y bien quifiera que cftuviera alli para aliviará Clama-
des, á fin que ctlos hadan buena relación al Rey Carnuante su se-
ñor. Quando los Embaxadores huvieron alli cftado seis , ó fíete
días , ellos demandaron Ucencia al Rey Mercaditas , y se tornaron al
Rey Carnuante , y le contaron todo el caso. Quando el Rey , y la
Reyna oyeron , que su hija era perdida en tal manera , y que no ef-
taba con Clamades , ellos fueron mas triftes , que nunca. Dexemodfr
aora de hablar de aquella trifteza , y bolvamos al Rey CropardQ^f
que llevaba la noble Clarmonda.
Afsi que el Rey Cropardo llevaba la linda Clarmonda , la qual i
quando se vió en efta manera, comenzó fuertemente á llorar v que -J
ella no conoció , que era engañada * y era gran laftima v$p sus
* 1
* de la linda 'Üarfiiondd.
lamentaciones , y llantos , y no avia duro corazón en d «u^
que ella no hiciera llorar de quantos hombres la oyeran , y vieran
afsi quexar : y entre las otras lamentaciones que ella decía. Ay
de mi desdichada la mas pobre muger , y la mas perdida de to-
do el Mundo ! Agora soy yo apartada de mi dulce, querido, y
leal amigo , el mas hermoso , y galán , y el mejor , y mas noble , y
la flor déla Cavalleria , aquel en quien yo tema toda mi espe-
ranza , mi consuelo , mi placer , y mi alegría , en el qual yo havia
puefto todo mi corazón. Ay de mí! que por mi, el señor Rey mi
padre y la Rey na mi señora madre han tan gratt melancolía , y
trifteza porque me partí de ellos fin su licencia , en lo qual narc
mucho con. ellos. O Clamadcs mi leal amigo , cierto yo bien
sé qne sois en gran congoja , y trifteza también como yo ! Ay mi
dulce amigo ! vos avcis perdido vueftra leal amiga , la qual que-
riades tanto, quc.no le aveis hallado en la huerta en donde la de-
xafteis. Quando Clarmonda se huvo afsi hartado de quexar , se
puso fuertemente á suspirar, porque avia ya tanto llorado, que
cafi no veía. Quando el Rey Cropardo la vio en tan gran tor-
menta , huvo laftima de ella , y la roció la cara muy bien con cier-
ta agua que él tenia , y hizo quedar el cavallo , y descendieron
en tierra ; mas quando fu& caída en tierra , comenzó su llanto ma-
yor , que el primero , diciendo afsi : O noble Cavallero Clama-
des , flor de toda la Cavalleria , mi leal amigo ! Ya nunca mas os ve-
ré , vueftro amor bien poco ha durado en uno quando tan pref-
to somos de partidos el uno , y el otro. Ay señor mió ! no vos ve-
ré antes que yo tne muera: por cierto bien sé, que fi vos supief-
fedes donde yo cftoy , vos me vendriades Juego á buscar ; plu-
guieííe á Dios , que él tuviefle por bien de vos hacer saber en
donde eftd la pobre , é indigna firviente , vueftra leal amiga , por
quien tantas penas , y trabajos avcis paífado. Av mi amigo , el
pobre corazón me falta ! Y diciendo eftas palabras , el falso tray-
dor malicioso Rey Cropardo la tomó por los brazos para la con-
sejar , prometiéndola , que en pocos dias la haría Reyna de Un-
gría , y que la haria honrar , y servir noble honradamente como á
Reyna pertenecia , y que no se desconsolaffe , que el desconsuelo
erá por demás. Entonces Clarmonda le respondió , diciendole,
que él no era fino traydor, que avia vendido al Rey Mercaditas,
y á su hijo Clamades , que lo avia hecho sacar de prífion , mas po-
co se curaba el Rey Cropardo de cosa que Clarmonda le dixefíc,
y fiempre la decia , que ella sería su muger , y la preguntó quién
era , y de dónde? Y ella por eftorvar el casamiento , le respondió,
* C * que
18 ' . * HtftorU de Clamadef,
que ella era hija de un pobre hombre, y de una pobre muger , y que
no era digna de ver un Rey por marido j mas por efíb el Rey Cro-
pardo no mudo su corazón , mas las dixo , que de qualquiera que
fucffe hija, que avia de ser su muger, porque le piada mucho:
y entonces se acercó á ella , y la requirió de amores , y le avisó,
que por elfo la convenia escapar j y por efíb le respondió , que le
piada , mas que se hiciefle por casamiento , y que le pluguieflc
guardar su virginidad , hafta que la huviefle recibido por muger:
y el Rey Cropardo fue contento , mas que se desposaflen en la
primera Villa que hallarían j y* ella se lo otorgó , con esperanza de
escapar , que por cosa del mundo no lo recibiera por marido ; y
el Rey Cropardo la preguntó como se llamaba , y ella dixo , que
Escorieta ; y él como traydor la dixo , que aquel era gentil nombre,
y hizo tanto con sus platicas , que la hizo comer , y bcver un poco,
y después subieron á cavallo , y no tenia el Rey Cropardo delibe-
rado de ir á su Tierra , mas avia esperanza de ir en alguna Tierra
eftraña , á fin que no fueffe conocido , y quería embiar á su Reyno,
que embiaflen de sus rentas oro , plata , y todas otras cosas necefía-
rias*, hafta que fuellen paíTados los fíete años , los quales durando , no
debía entrar en su Reyno , por causa de la trayeion que avia hecho.
Tanto caminaron el Rey Cropardo , y la noble Clarmonda , que
ellos arribaron cerca de una gran Ciuaad , que era junto con la
Mar , la qual se llamaba Salcrno , y en aquel tiempo era Reyno,
del qual el Rey se llamaba Meniadus , Indio , el qual avia puefto
tal coftumbre en su Reyno , que ningún cftrangero podia paffar por
allí fin que vinieífe i hablar con él , y de otra manera , caía en la
pena puefta , que era de recibir muerte , porque el Rey Meniadus
deseaba mucho saber nuevas de Tierras eftrañas , y especialmente
de Francia , y España , y queria mucho á los Franceses , y i los
Españoles ; mas con todo eífo , de todas Naciones eran sujetos de
venir i él quando paffaban por su Tierra , y quando le traían mu-
chas nuevas , les daba muchas riquezas.
Quando el Rey Cropardo vio aquella Ciudad fituada en tan
buen lugar , él deliberó de ir á aquella parte , y por escapar la
noche, pensó entre sí, que iria á descansar en un prado verde,
que era bien cerca de la Ciudad porque no fueíTe vifto , y porque
también el cavallo pesaba poco para llevarlo á cueftas hafta la
Ciudad. Entonces él , y Clarmonda se afrentaron en aquel pra-
do : cerca de una fuente , y no tardó mucho , que eftando en el
prado le dió una dolencia muy mala al Rey Cropardo , afsi coma *
las enfermedades vienen prefto á los hombres quando Dios quie*
y de la linda Cl Armonía. 19
re ; y entonces puso la cabeza en el regazo de Clarmonda , que
ella no le oíso contradecir : y afsi como ellos ertaban en aquella
manera , los Falconeros del Rey Maniadus llegaron alli , que eran
venidos para hacer falcones , los quales avian abatido una Gar-
za ; y quando vieron á la linda Clarmonda , vinieron á ella , y la
saludaron muy corresmcnte , y se maravillaban mucho de su gran
hermosura ; y ella le respondió, que bien fuellen venidos.. Enton-
ces el Rey Cropardo despertó , y los Falconeros hablaron con cU
y después que huvieron hablado con él , y con la linda Clarmon-
da , el uno de ellos se fue corriendo al Palacio del ReyMeniadus,
y le dixo : Señor , nosotros avernos hallado afuera de la Ciudad
en un prado pequeño una doncella la mas hermosa que hombre
puede mirar con los ojos , y con ella eftá el mas feo hombre del
mundo ; y luego el Rey se puso en una muía , y fue allá con gran
compañía , y vino derechamente i Clarmonda , y la saludó, y ella
i él , y después se acercaron al Rey Cropardo , y le preguntó de
su eftado , y fi aquella doncella era suya , y el Rey Cropardo dixo
que fi , y que era su esposa , y muger , y que él era Medico , que
venia i morir en la Ciudad de Salerno ; y quando Clarmonda oyó
afsi hablar al Rey Cropardo, ella comenzó fuertemente i llorar,
y suspirar ; y entonces el Rey Meniadus la miró , y la preguntó , fi
aquel hombre tan feo era su marido ? y respondió que no ; y quan-
do el Rey Cropardo oyó aquello , él fue muy trifte , que él temía
que no fuerte hallado en mentira 5 y Meniadus la dixo , que se fuef-
sen con él , que él quería saber , qué hombre era él ; y luego hizo
aparejar su gente, y hizo traer al Rey Cropardo - , y á la linda Clar-
monda i su Palacio , y Clarmonda pensando de escaparse , tiró cer-
ca de su cavallo para ponerse encima de él , mas fue engañado,
que fue algo lexos de él , que no pudo subir en él 5 y de efto fue muy
alegre Clarmonda , que bien pensaba ser escapada del Rey Cro-
pardo ; fue llevado en la camara del Rey Meniadus , y fue muy
honradamente recibida de la madre , y de la hermana del Rey
Meniadus, y ellas le hicieron muy gran fiefta, y afsi hicieron to-
das las otras damas , y doncellas , por la gran hermosura que en
ella era. El Rey Cropardo fue puerto en la sala , y su cavallo de
madera, mas él fue tenido de. tal manera, que no tenia poder de
acercarse al cavallo. Después vino el Rey Meniadus , y pregun-
tó al Rey Cropardo muchas cosas ; mas el Rey Cropardo no que-
** ria nada responder , que eftaba muy trirte ; por lo qual el Rey
Meniadus juró , que pues no queria responder , que sería prefto
.*>'%• C 2 en
Yo Uiftoria de Clámides, '
en la cárcel , por lo qual entró en gran frenesí , que por el mal
que primero tenia , él murió dentro de tres dias , y las' nuevas vi-
nieron i Clarmonda , la qual hizo semblante de hacer gran llan-
to , pero Durgera , hermana del Rey Meniadus , la consolaba muy;
dulcemente para la hacer paflarsu trifteza, y dolor.
Después de la muerte del Rey Cropardo , el Rey Meniadus
vino á Clarmonda , para le informar de su citado , y condición,
porque yá la avia puefto en su corazón, y citaba muy enamora-
do de ella , y tenia esperanza que ella sería su muger ; mas Ciar-
monda no guítaba de ser su muger en ninguna manera > y por
eíto ella dixo , que era engendrada de un Mongc en una Mon-
ja , y que ella no conocía padre , ni madre , que ella sypiefle,
y dixo que se llamaba Hallada , y que aquel hombre que era
muerto en la cárcel , se avia casado con ella después de dos me-
ses acá , y la avia íiemprc tenido muy bien ataviada ; y ella se
moítraba muy triíte de su muerte , y dixo , que él era tañe-
dor , y hacia muchos juegos con el cavallo de madera , que traía:
y ella le dixo otras muchas cosas , que no eran verdad , á fin que
ella no fuefle su muger, y le dixo, que ella sabia muy bien labrar
de seda. Amiga , dixo el Rey , vos dixiíteis primero , que él no era
vueítro marido , y agora decís que sí : yo no sé , qué creer , Señor,
por Dios me creed , que entonces yo era sañosa contra él , porque
me avia vatido , y por aquella causa yo lo dixc , de lo qual hice
mal , y me arrepiento mucho , rogando á Dios , que me lo quiera
Í >crdonar , que él citaba entonces muy malo , é yo lo debia conso-
ar , y puede ser que sea muerto por enojo que huvo , porque yo
negué que era mi marido. Entonces pensó el Rey, que ella decia
verdad , mas por cito no dexó de la adquirir > que fucile su ami-
ga , y que la queria por muger. Pero habló sobre ello con su ma-
dre, y con sus hermanas, las quales se lo reportaron mucho ^
porque el hombre no sabían quien era; mas el Rey hizo tanto por
sus ruegos , que ellas fueron contentas , viendo que él tenia tanta
afición , y luego se quiso desposar con ella. Entonces le dixo Clar-
monda , que no pertenecía á tan pobre muger , venida de gente
tan pobre , que ella se casafle con él : y le dixo , que se aconsejarte
mejor sobre ello por guardar su honra, y eítado, y que llamarte
d todos sus Cavalleros para ver su consejo, y consentimiento, fin
que después no se arrepintiere : y de otra parte le dixo , que Cro-
pardo su marido avia poco que era muerto, y por efla causa no se , 4 '
casaría harta el cabo del año : y todo lo hacia por dar dilación , y
efeu-
f Re la linda Ciar monda. * ~ **
cfcusa , con esperanza , que Clamades la vendría i buscar , que á otro
no quería fino á él. Y por todo lo que ella decía, él no dexó de
llamar sus -Cavalleros , y hizo tanto con ellos , que confintieron , y
fue afsignado un día por se desposar : de lo qual Clarmonda fue
muy trifte , y no supo que hacer , salvo que pensó que haría como
que eftaba loca , y fuera de scíTo ; y desde aquella hora comenzó
á hablar locuras , y mirar de través , de manera , que todo el mun-
do decía , que eftaba loca , y fuera de seflo ; y aunque ella era muy
bien guardada , fiempre lo hacia peor , tanto, que fue preciso atar-
la , por no poder sufrirla ; y de efto el Rey Mcniadus fue trifte,
y la hizo hacer un muy gentil aposento sobre un vcrgél , apartado de
la gente , y la díó i guardar i diez mugeres honradas, y honeftas,
por el grande amor que avia puefto en ella ; y en efta manera eftuvo'
Clarmonda cerca de un año , ó mas. Agora dexemos á Clarmonda
con sus mugeres, y tornemos ¿Clamades, que vá ¿cía la cama muy ma-
lo de melancolías, porque avia perdido ¿Clarmonda su querida esposa.
* Dice la Hiftoria , que Clamades eftaba muy malo en la Ciudad
de Sevilla , y el Rey Mercaditas avia hecho buscar á Clarmon-
da en muchas , y diversas partes del mundo , y no avian oído
nuevas de ella ; pero entonces algunos avisaron al Rey Cropardo,
el qual no avian vifto después que Clarmonda se perdió ; y afsi-
mismo fue dicho , que el hombre de oro tañó su trompeta en aque-
lla misma hora que ella se perdió ; y de otra parte dixeron algu-
nos , que él iba muchas veces en aquella huerta , en la qual ella fue
cogida , por buscar yervas para sus medicinas , y todos decían , que
el la avia llevado , y tanto hablaron en ello , que las nuevas vinie-
ron á Clamades , y entonces él presumió que era verdad , porque
él sabia la manera del cavallo , y quiso luego ir tras él , y se levan-
tó todo melancólico, y hizo aparejar de comer , y bever para sí,
y para algunos de su gente , y luego que se fíntió un poco mas
fuerte para poder cavalgar , se fue al Rey , á la Reyna , y i sus
hermanas , y les dixo, que bien sabian , que el Rey Cropardo
avia llevado á su amada Clarmonda , y que la quería buscar por
todo el mundo , hafta que la hallarte. Quando el Rey , y la Reyna
oyeron , que Clamaadcs quería hacer aquello , fueron muy triftes,
mas al fin le huvieron de dar licencia de ir i buscar la linda Clar-
monda. El Rey le rogó , que tomarte ciento de á cavallo , que le
acompañafíen , porque le pertenecía de ir honradamente , y fueron
pagados por un año antes que parriertcn. Entonces Clamades to-
mó Ucencia del Rey , de la Reyna , y sus hermanas , las quales llo-
raban
Htftorla de Clamadet, 5
raban «mucho por su ida. Clartiades se hizo armar , y subió i cava-
lio, y dixo tornaría dentro de un año , fi no era muerto , ó enfermo,
y afsi se partió Clamades, y paísó por Guinea ,y de allí fue i Nantea
en Bretaña , y después pafsó á Inglaterra , y de allí á Escocia , def-
pues tornó i Francia , en donde él fue muy bien recibido, porque
en otro tiempo avia morado alli : y en todas las Tierras en que lle-
gaba , fi sabia que hubieíTe guerra , él iba á aquella parte , y se
informaba quien tenia derecho , y quien no : después ayudaba
de todo su poder al que tenia derecho ; y afsi anduvo el noble
Clamades por muchas Tierras buscando la. linda Clarmonda,
que él quería tanto , y por amor de ella traía las armas negras,
y un guante , los dedos encima. Después fue ¿ Alemania , y pafsó
por Santiago de Babiera en Afturias,y á Ungria,y ¿Polonia, y
pallaron el Brazo de San Jorge , se fueron ¿ Grecia , y alli hizo
Clamades muchas valentías con los Griegos , que eran enton-
ces fin Rey : hacían Guerra al Rey Claudino , que los quería po-
ner en sugecion, y él hizo tanto, que los puso en paz, y después
se file fin querer tomar nada délo que le daban , y ya havia perdi-
do la mitad de su gente en aquella guerra , y en otras , y anduvo
tanto de una parte , y de otra , que arribó en Venecia , fin sa-
ber algunas nuevas de Clarmonda su linda amiga j por lo qual
eftaba muy trifte , y pensativo , y eftuvo alli algunos dias. Una
noche , pensando en su cara amiga Clarmonda , él deliberó de se
huir de su gente , porque veía que no despachaba nada de su he-
cho , llevándolos configo , y el año sería luego paffado. El con-
cluyó entre sí , que iria solo por todo el Mundo , en donde halla-
ría poblado harta que él hallarte la doncella Clarmonda : y en
la mañana se levantó antes del dia , y llamó un mozo de espue-
las , y se hizo armar , y le mandó enhilar el mejor cavallo que te-
nia , y luego subió encima , y dixo á su camarero , que luego bol-
via , y los otros dos de su compañía no sabían nada de ello. Enton-
ces salió fuera de la Ciudad, y anduvo tanto de una parte, y de
otra , que halló un monte muy espeso , en el qual se puso á fin que
no fuerte hallado de su gente. Quapdo el cacarero de Clamades
vido que no venia , él ertuvo muy maravillado , y no podia pen-
sar i donde su señor podia ser ido ; y afsimismo todos los Cavalle-
ros , y Escuderos preguntaban con gran inftancia al camarero,
Í |ue era de su señor ? Y el camarero Ies respondió , que él no sabia,
ino que él avia dicho que luego ' bolveria > y quando vieron que
no venia, ellos fueron todos maravillados , y muy triflcsjyse par-.
y de la linda Clarmonda. 2$
tieron en muchas partes para le ir á buscar de una parte , y otra:,
y quando vieron que no le podian hallar , ni oír nuevas de él , ellos
se tornaron para Cartilla , y contaron las nuevas al Rey Mcrcadi-
tas , padre de Clamades , el qual fue muy trifte de ello , y huvo tan
gran melancolía, que cayó en una dolencia, de la qual murió ; y
luego que fue muerto , los Cavallcros de Cartilla hicieron buscar i
¿ Clamades , i fin que heredarte el Reyno , y que fuerte hecho Rey,
pues que su padre era muerto, mas nunca pudieron oír, ni saber
nuevas de él ; y tampoco Clamades no sabia nada de la muerte de
su padre > pero el Reyno, y la Corona le fueron guardados , y la
Reyna quedó Governadora harta que él vinieflc.
Clamades anduvo tanto por los montes , que él fue bien lexos
de su gente tre$ jornadas , y quando se queria poner el Sol , y él
vino cerca de un muy sumptuoso Cadillo , que se llamaba Monte-
Eftrecho ; y quando él lo vio , él se fue muy alegre , y se fue dere-
cho para allá , los del Cadillo le abrieron la puerta , y fue muy
bien recibido , y su cavallo muy bien pensado , y Clamades fue
llevado i una camara ricamente aderezada , y se fue desarman-
do de sus armas. Después le preguntaron qnien era , y qué busca-
ba? Y. él respondió : Soy un pobre Cavallero , que tengo mas
de enojo , que de placer , y les dixo , que buscaba una aventura,
que avia mucho tiempo andaba buscando , por aver placer , y
descanso , mas ninguno lo entendía , porque él hablaba encu-
biertamente. Entonces un Escudero de los del Cadillo le di-
xo , que harta aventura avia hallado allí , porque ningún Cava-
llero entraba en aquel Caftillo , que no huvieífe de dexar armas,
y cavallo , ó se avia de combatir contra dos Cavalleros juntamen-
te , entre los quales era el uno el señor del Caftillo , que se lla-
maba Durbans , y el otro se llamaba Serrans de Serraría , y
contra aquellos dos le convenia á él combatir , y por aquello le
avian tan prefto abierto la puerta : y le contaron , como ellos
avian vencido muchos Cavalleros , y los avian muerto en el cam-
po ; y le dixeron , que fi él queria , que tenia tres dias de plazo
para combatir ; y Clamades dixo , que pues la coftumbre era tal,
que él era contento de se combatir al otro dia figuiente : que hi-
cieflen venir los otros dos Cavalleros fin mas tardar , porque él
tenia que negociar en otra parte. Entonces fueron i buscar los
dos Cavalleros en otro Caftillo , que era una legua de alli : Cla-
mades fue llevado en una gran sala , en la qual eftaban todas las
damas ,y doncellas del Caftillo , las quales lo recibieron muy hon-
radamente , y le combidaron d cenar con ellas , que los dos Ca-
*4 > TTifiorh de Clamadet ,
valleros no debían venir hafta la mañana , y avian de venir los
dos prefto para combatir delante del Caftillo en un campo llano.
Clamades, como humilde, y cortés, recibió el combite de las da-
mas , y cenó con ellas , y las entretuvo con muy buenas palabras,
corteses , y bien habladas , de manera , que fue mucho alabado de
ellas, y dixeron , que era muy noble Cavallero. Quando huvieron
cenado , Clamades preguntó á la señora del Caftillo, por qué avia
fido puefta aquella coftumbre en aquel Caftillo ? Y la señora le
dixo , que avia gran tiempo , que un hombre vino á aquel Caftillo
todo armado , y se decia ser Cavallero , el qual fue recibido por
le recoger aquella noche : y quando vino la hora de media no-
che , él se levantó de la cama , y se armó lo mejor que pudo, y an-
duvo por todas las camaras , las qualcs no eran cerradas , y mató
al señor , y la señora del Caftillo , y tres hijos suyos , y otras
diez personas , hombres , y mugeres , y después mató al Porte-
ro del Caftillo , y se fue fin llevar nada coníigo , y no pudo hom-
bre saber quien era , y avrá cerca de cien años , que efto fue hecho,
y por aquel desaftre , muchos buenos Cavalleros lo han compra-
do , que después acá no entra en él Cavallero , que no dexa ar-
mas, y cavalto, ó le conviene combatir contra dos Cavalleros; y
aquefta batalla no es robar , ni hurtar , fino un cftado , que después
ha fido guardado aqui en eftc Caftillo: yo vos ruego, que vos dc-
xeis armas , y cavallo , y no os combatáis con los dos Cavalle-
ros , que aveis de ser vencido. Porque no vais á pie , yo os quie-
ro dar un gentil palafrén , que yo tengo ; y Clamades , como cor-
tes , y bien moftrado , le dió gracias del bien , y de la honra , que
ella le ofrecía, y le demandó *11060013 de se combatir con ellos,
que él no quería , que le fuerte probado ser de tan floxo corazón,
que rehusarte de combatir , por dexar armas , y cavallo. Entonces
la señora le preguntó su nombre , y él respondió , que él havia
nombre Mezquino de amores , y le venia de sus predecefíores ; y
dixo, que de buena gana lo trocaría , fipudiefíe,y la dama pen-
só mucho entre sí , qué fignificaba aquel nombre : y entonces
Clamades se fue á acortar , que era ya rarde , y después se levan-
tó por la mañana para ir al campo de la batalla ; mas antes que
él llegarte , los Cavalleros eran ya venidos , los quales lo espera-
ban en el campo bien armados , y bien dispueftos para pelear; y quan-
do Clamades supo que eran venidos, y que le esperaban , se dió prisa *
de se armar ; y quando él fue armado, preguntó, qué señal traía ert sus 1
armas el señor del Caftillo , porque él lo quería soportar con rodo su
poder, por la honra, que le avian hecho las damas > y ellas, le dixeron,:
^ Digiti;
y de Ja linda Ciar man da. 2 f
que por entonces no llevaba ninguna señal, mas qtie él era el mas gran-
Je de los dos Cavalleros. Con efto se despidió Clamades de los de el
Caftillo , y se fue para el Campo i donde losdos Cavalleros lo espera-
ban: y luego que llegó, se fue muy reciamente contra ellos, y ellos con-
tra él ; y Clamades dió tan gran golpe de la primera venida i Serrans,
que le derribó en tierra á él , y á sucavallo , y fue Sarrans herido de
tal manera, que no sepodia levantar. Después comenzóse la batalla en-,
tre Clamades, y Durbans muy fuertemente; mas Clamades se defendió
lo mejor que podia , hiriendo tan reciamente á Durbans con el pomo
de la espada en la cara, que le hizo caer en tierra, y no se podia defen-
der, á causa de los grandes golpes, que Clamades le avia dado; mas le-
vantóse como pudo , haciendo por bolver á la batalla; pero le dió tan
fuerte golpe Clamades , que le hizo caer segunda vez , quitándole el
y.clmo.Quando Durbans se vio la cafa descubierta, y que Clamades era
sobre él, huvo gran miedo de la muerte, y le demandó perdón ; y Cla-
mades le dixo , que Ti él quería quitar la coftumbre del Caftillo para
ficmpre,que él era contento;y luego hizo llamar ¿sus vaflallos delante
de Clamades, y él juró primero, después hizo jurar i los otros de su Cas-
tillo, y de todos sus sugetos,quc nunca mas sería guardada aquella cos-
tumbre : y afsi lo juraron , y prometieron la propuefta de Clamades,
agradeciéndole porque avia tomado su señor á merced, vifto , que él le
podia matar fi quificra.Despues tomaron á Serrans, y lo llevaron alCas-
tillo,en el qual primero avia íido herido. Y Durbans, y Clamades se fue-
ron al Caftillo, y fue Clamades muy bien recibido, y le hicieron gran
. honra por la gran valentía que era en él ; y Serrans fue puerto en una
camara, y al|i lo vino i ver Durbans, y le preguntó fi le faltaba algo, y
le hizo venir Mcdicos,y Cirujanos para le curar ; y aunque Serrans era
mal llagado, pero mas le pesaba de una batalla, que avia .prometido ha-
cer por. defender la doncella Liades , que no hacia el mal que renia, y
debía partir al dia figuicnte. Entonces Durbans le consoló , y le dixo,
que se esforzarte, que él mismo haría la batalla por él: Entonces vinie-
ron i buscar i Durbans para cenar : y quando huvieron cenado , Cla-
mades preguntó por el Cavallcro, que avia fido llagado; y Durbans 1c
dixo, qué era en la cama todo quebranrado, y le contó como él avia
de hacer una batalla , por la qual eftava muy pensativo , y trifte , por-
que no podia ir, mas que él avia prometido de hacerlo por él. Entonces
Clamades preguntó la causa de aquella batalla, y Durbans le respondió,
que le convenia demandarla á Serrans por saberla verdad, y Clamades
fue contento, y fue con él; y quando Serrans lo vió,él huvo gran placer,
y aunque Clamades avia afsi llegado á Serrans, no poreflb le hizo peor
.cara , porque bien sabia , que Clamades lo avia hecho por su gran va-
. Quando todos los tres huvieron razonado un poco de tiempo,
w , ' tif/loria de Clamadeft \
Clamades pregunto á Serraos la causa de la batalla, cjue él avía prome-
tido hacer ; y Serraos le dixo , que un tal Clamades, hijo del Rey de
Cartilla , avia llevado la linda Glarmonda, hija del Rey Carnuantc, la
qual era prometida i Leopatris, hijo del Rey Barca, y por el gran eno-
jo, y melancolía, que avia de la perdida de su hija, culparon, y acusa-
ron de traycion las tres doncellas que la guardaban , y las cargaban,
que eran caníientes en aquel hecho , por lo qual les convenia sufrir
muerte , fi alguno se convatia por ellas > y ellas son tres, que no ha-
llan quien se quería convatir por ellas, fino yo, é avia deliberado de-
fender una jufta contra los ofensores de eftas doncellas, fi alguno hü-
viere ; mas gracias á Dios , yo soy mal puerto por agora, pero ella ha-
brá buen defensor, porque Durbans, que cftaba presente, por su virtud
quiere hacer el hecho , por defender la doncella llamada Liadcs. En-
tonces Clamades eftuvo muy pensativo , quanda oyó , que las donce-
llas avian de sufrir muerte por su causa. Después preguntó á Serrans,
íi las otras dos avian hallado hombre , que las quifiefíe defender de la
muerte ? Y' Serrans dixo, que no ; y dixo , que ellas avian de ser que-v
madas , fi no hallaban quien las defendiere, porque el Rey Carnuan-
te, la Rey na, y Leopatris las querían muy mal , por lo que avia fido
hecho. Entonces Clamades' que íiempre deseaba servir las damas , y
doncellas , especialmente aquellas tres , él deliberó de las ayudar con
todo su poder, y dixo á Durbans , que le pluguielfe de lo llevar confr-
go ; y Durbans le dixo, que le piada, habiéndole en mucha merced la
honra , y el bien , que él ofrecía á las doncellas de querer poner su
cuerpo en peligro por ellas : y de efto fue mucho loado Clamades. A
otro día de mañana se partieron Durbans , y Clamades para ir al Rey
Carnuante > y tanto anduvieron , que dentro de quatro dias arribaron
d un Cartilla cerca de donde eftaba el Rey Carnuante , y se llamaba
aquel Cartilla Verdccofta , que era del padre de la doncella Liadcs , la
qual Durbans venia para defender en el lugar de Serrans , que avia íi-
do llamado. Eh eftc Cartilla ellos fueron honradamente recibidos
aquella noche , y después de cenar , Durbans dixo á Clamades, que al
orto dia de mañana les convenia ir ambos á dos al Rey , para le hacer
saber por qué eran allí venidos ; y Clamades, como sabio, y bien avi-
sado , dixo , que él no Iría allá , y rogó á Durbans , que él solo fuerte
al Rey, que él tenia por bien hecho todo quanto él haria: aquello ha-
cia Clamades por no ser conocido del Rey , ó de otro.
Al otro dia de mañana Durbans subió á ca vallo , y fue á hablar
Con el Rey , y le contó como Serrans su compañero tenia cierto im-
pedimento , por el qual no podía venir á la jornada que avia prometí-*
do , y se presentó ¿ hacer la batalla por el , y el Rey fue contento,
mas que la parte fuerte contenta. Entonces un Cavallero de la Corte,
.* . • Digiti -que ioc
r *» vaa a tt\ • - # -d
it | * *lC
que debía set de la parte contraria , dixo , que tanto valia tino como
otro 5 y entonces Durbans fue recibido para defender la doncella Lia- ,
des. Después Durbans dixo al Rey : Señor , un Cavallcro es venido .
conmigo , el qual se quiere convatir poruña de las doncellas , y ved
allí mi p renda por él , fi le queréis recibir ; y el Rey fue contento , y
luego Durbans se tornó para Clamades, que era quedado muy pensa- >
tivo, que él avia gran piedad de la otra doncella, que era fin defensor,
- y pensaba como pudieíle aver socorro , d fiu que ella no muriefíe » y
quando él vióque no avia otro remedio, él concluyó en sí mismo, que
Durbans , y él defenderían las tres doncellas contra los tres Cavalle-
. ros, y afsi como éleftaba en aquel pensamiento, Durbans arribó ; y
Clamades quando lo vio, huvo muy gran placer ; y le preguntó como
avia negociado con el Rey ? Y Durbans le dixo, que él avia dado
prendas para los dos , por defender las doncellas. Y Clamades le dixo,
que él avia gran piedad de aquella doncella, que no reoia quien la de-
fendieíTc ; mas fi vos queréis , nosotros dos pelearemos con los tres
Cavalleros por las tres doncellas ; y Durbans comenzó d mirar d Cla-
mades , y le dixo , que aquella seria locura , porque ellos eran valien-
tes en armas ; mas no le quiso contradecir, porque lo avia hallado tan
valiente , y esforzado , y acordó de hacer lo que le piada , y Clama-
des se lo agradeció mucho , y le rogó , que tornaífe d presentar
prenda contra los tres Cavalleros , y el Rey fue contento.
Entonces embiaron por Leopatris , y por sus Cavalleros , y fue or-
denada la batalla , y los unos lo tomaron por gran proeza, y los otros
por gran locura. Al otro dia de mañana vinieron los tres Cavalleros
de Leopatrisal campo bien armados, y con buenos cavallos, y se lia—
- maba el primero Oduardo Nuncorjor, el seguudo Bruñes el Atrevi-
do, y el tercero Don Geldos. Después vinieron Clamades, y Durbans
bien montados, y bien armados , y allí se comenzó la batalla muy af-
pera ; y el uno de los tres hirió d Durbans de tal manera, que lo der-
. ribo en tierra > y quando Clamades vió afsi derrivar d su compañero,
él corrió contra aquel que lo avia herido , y le dio tan gran golpe,
que derribó hombre , y cavallo por tierra , y de la gran caída que dio,
el yelmo le saltó de la cabeza, y quando Durbans, que era ya levan-
tado, vió en tierra á aquel que lo avia derrivado , él corrió contra él,
la espada sacada , y se la puso d la garganta. Quando el Cavallero se
vió tan cerca de la muerte, el se rindió, y salió fuera del campo ; y
los dos Cavalleros que eftavan d cavallo vinieron contra Clamades,
y comenzóse la batalla mas fuerte ; y Clamades hirió á Duardo en
tal manera , que le cortó un brazo , y Durbans , que era subido eti
su cavallo, corrió contra Bruñes el Atrevido, mas Bruñes le sacudió
de tal manera , que él tenia harto qtie hacer } y entonces vino Clama-
D 2 des,
% ■ isvYkfl t
' . fíijforht de Ctamadef,
des, y le dió tan gran golpe, que fe derribó en tierra á él, y sucavalfo,
y Bruñes cayo en ral manera , que tenia la pierna debaxo del cavallo,
por lo qual no se podía levantar;y entre tan^oDuardo que tenia el bra-
zo cortado, perseguía mucho i Dufbans,yClamades vino otra vez con-
tra él, y le dió tan gran golpe, que le derribó muerto en el snelo:quando
Clamades huvo dado aquel golpe, tornó á Bruñes , que no era aun le-
vantado^ le dixo, que fi él se quería poner i la merced del Rey, que él
lo tomaría, y él lo hizo asi: entonces cesó la batalla, y fue mucho ala-
bado C!amades,quetan noblemente avia vencido el campo; y quando
Léopatris vió asi vencidos susCavalleros, que él huvo muy gran pesar,
y las tres doncellas que avian de morir, fueron libradas por el gran es-
fuerzo deClamades,y Durbansjy aquella noche fue la doncella Liades
ai Caftillo de Verdecofta,que era de su padre, y ella no conocía áCla-
mades, aunque lo avia vifto quando llevó á Clarmonda, porque era él
todo mudado, por la gran melancolía que él avia por la linda Ciar-
monda ,y por grandes, y diversos golpes que avia recibido en aque-
• . lia batalla , y en otras , y Clamades la conoció muy bien , y la hizo
gran fiefta , y ella le dió gracias humildemente del bien , y la honra
que le avia hecho ,y las otras dos. Y después Clamades dixo á Dur-
bans , que rogaíTe al Rey , que Bruns el atrevido , y el otro Cavalle-
ro fueflen libres, y sueltos; y a/si fue hecho, por lo qual todos dixeron,
que Clamades era muy noble Cavallero. Y quando él huvo eftado un
poco de tiempo en el Caftillo de Verdecofta, él se acordó de lo que
tanto quería ,y entonces habió secretamente con Durbans, y le dixo,
que él se queria ir á un negocio que tenia , no como Cavallero , mas
como Mercader , y le rogó , que le preñarte á Pichonete su tañedor,
qüe otro no queria por compañía fino i él. Durbans dixo , que le
placía; pero mucho él pensaba , porque no llevaba mas compañía.
Dice la Hiftoria , que Pichonere aparejó las cosas que eran necef-
farias para Clamades, y para él: y quando todo fue puerto, ellos se su-
bieron i cavallo, y se despidieron de Durbans, y de las doncellas, las
quales eran muy triftesde su partida. Quando Clamades , y Pichonete
huvieron andado un poco de camino, Pichonete conoció, que Clama-
des iba fiemprc pensativo , por lo qual era muy trifte en verlo anfi ; y
un día se puso á razonar con Clamades, y le dixo : Señor, nosotros so- *
mos ya muy lexos del lugar de donde somos partidos , y por efto yo
vos ruego, queme digáis quien vos sois,^ qué pensamiento vos aveis ?
, Y Clamades le respondió, que era de España, y que el Reynode Caf-
tilla le venia : y después le dixo en gran secreto como él buscaba á
Clarmonda. Y Pichonete le dixo , que íi queria saber nuevas de ella,
que fuerte á Salcrno, que allí podría oír muv prefto nuevas de ella, por
causa de los Eftatutos dclReyno,los quales Pichonete le contó. Y quan-
do
y de la linda Clarmonda. . 2 9
do Clamades oyó aquello que le decía , se fue para Salomo j pero no
avía de el todo descubierto su secreto d Pichonete. Y tanto anduvieron
por sus jornadas , que arribaron d Salerno, Luego que llegaron á la
puerta, rogaron d un hombre, que les moftraffe alguna buena posada;y
el hombre los llevó d una , que era la mejor que avia en toda la Ciu-
dad ; y Clamades inquirió con el huésped muchas , y diversas cosas,
tanto , que ledió nuevas de su linda amiga Clarmonda, que él tanto
deseaba,' y el huésped le dixo, como el Rey Meniadus avia cogido una
muy gentil doncella , que un hombre muy feo , y givpso avia traído
encima de un cavallo de madera, y que el Rey la huviera pscogido por
muger,fino fuelle por la locura que le avia dado después de un año aca.
Entonces Clamades fue muy alegre, porque luego pensó, que ella ha-
cia aquello d sabiendas. Después preguntó d su huesped.en qué mane-
ra podría hablar con el Rey? Y el huésped le dixo, que discreta . y sa-
biamente le convenia de hablar con el Rey , y debia a lli dormir una
noche antes que le hablaflfe. Y Clamades le dixo , que él era contento
de dormir aquella noche, y rogó mucho al huésped que fiteffe d saber
del Rey , fi podria hablar con él; el huésped dixo, que le placía , y dé
buena mañana seTue al Rey, mas él no era aun levantado; y quando el
Rey fue levantado, el huésped llevó d Clamades d hablar con el Rey,
y le dixo, que era un hombre de eftraña Tierra , y entonces Clamades
hizo la reverencia al Rey, y le dixo, que él era venido expreffamenre,
* porque avia oído decir, que él tenia una doncella , que avia perdido el
seífojy le dixo, que él era muy buen Medico para curar de aquella en-
fermedad; y quando el Rey oyó decir, que él la sanaría , filé muy ale-
gre, y le preguntó su nombrc;y Clamades respondió, que él habia por
nombre Maeftro deseoso. Entonces el Rey le rogó que la sanaffe , que
él serta muy bien pagado; y Clamades no demandaba otra cosa, y dixo
que la sanaría muy bien, mas él quería primeramente ver su manera, y
continencia. Entonces el Rey lo llevó d se lo moftrar, y le contó como *
un hombre muy feo, y givoso la avia traído un cavallo de roadera.En-
tohees Clamades le dixo, que era necelfario traer el cavallo de madera,
que por ventura ella podria haber mejor remedio, d causa de aquel ca-
vallo, que otras veces él avia oído hablar deél.Efio decía Clamades, por
ver el cavallo para llevar d Clarmonda mejor dsu placer :y el Rey no-
sabia nada de la amiítad,que era entre Clamades , y Clarmonda : hizo
luego traer el cavallo de madera a la respuefta de Ciamades;despues el
Rey hizo venir dsu madre, y hermana, y fueron juntos d fa camara do
Clarmonda, la qualel Rey la hacia guardar d diez mugeres, q rentan el
cargo.Y quando ellos entraron en la camara, ella conoció luego d G'a-
mades , y él d ella ; mas no hicieron semblante de se conocer , aunque
tenían gran deseo de se hablar ; y el Rey dixo á Clamades en ella ma->
ñera:
3 o ■ Hifloria de Clamada,
ñera : Maeftro Deseoso, acercaos á la Doncella. Entonces Clamades la
tomó por la mano, y Clarmonda no se movía nada, mas apretó la ma-
no de amigo Clamades con tan gran ardor, que era maravilla, y eftuvo
en poco , que no se pasmó del gran placer que havia de havia de aver
hal lado su leal amigo. Entonces por fingir el noble Clamades pregun-
tó al Rey como había nombre ; y el Rey le dixo , que habia nombre
Hallada. Entonces Clamades la dixo: Señora Hallada, qué mal es el que
vos tenéis? Amigo, dixo ella, sois vos loco? qué es lo que vosdecisíHa-
ced traer mi guante, que yo perdí mas ha de dos meses, y aun mas de
cinco semanas : vueftro cavallo no tiene cebada, fino de otra Villa ; y
dixo Clamades: Hermana, Dios Sea en vueftra guarda, que vos no eftais
en vueftro buen sefto; y Clarmonda le respondió: Pues preguntadlo á
la gente, que Caftillp Noble hallareis. Y Clamades, que bien entendía
lo que ella dccia.dixo al Rey, que no tenia sefto, ni entendimiento, y le
rogó, que mandarte traer el cavallo de madera, que por causa de él po-
dría luego sanan y luego el Rey hizo traer el cavallo ; y quando Ciar-
monda lo vió , rogó á Clamades , que la dexafle , que no baria ningún
mal en tanto que el cavallo eftaria cerca de ella: y quando fue desata-
da, se levantó, é hizo tres bueltascn rededor del cavallo, por hacer reir
la gente. Entonces el Rey dixo i Clamades, que fuerte á su pasada pa-
ta hacer aparejar las medicinas que eran neceflarias,y le rogó, que bof-
viclíe preño, y le dio gente que le acompañarte halla su posada. En-
tonces Clamades se partió de la linda Clarmonda, con esperanza , que
prefto le vería, y se fiieá su posada muy alegre: llamó á Pichonete , y
contóle todo el hecho, y se descubrió i él, y le dixo, que era Clamades
hijo del Rey de Cartilla, que avia hallado á Clarmonda su cara amiga,
la qual él avia tanto buscado, y luego lo despidió, porque no lo podia
llevar configo , porque quería subir sobre el cavallo de madera con
Clarmonda; y Pichonete fue muy trille, porque de buena gana quifie-
ra servir i Clamades , quien se lo tuvo en merced , y le dixo: Amigo
mió, fi os place, vos iréis al Rey Carnuante, padre de Clarmonda, y se
lo diréis rodo como ha paflado, y diréis á las tres doncellas, que vengan
fin ninguna duda, que yolas casaré muy ricamente, y encomendadme
al Rey , y decidle, que yo le ruego que venga á las bodas de su hija,
que brevemente me casaré con ella, placiendo i Dios. Pichonete le
prometió de lo hacer afsi , y rogó i Clamades le llevarte i la Camara
de Clarmonda, á fin que mejor pudicffe afirmar al Rey de la verdad.
Clamades fue contento, y quando el Rey lo vio venir, fue muy alegre,
porqne pensaba casarse con Clarmonda luego que fuerte sana ; mas
Clamades le entendió en ella manera ; y el Rey le dixo : Maeftro De-
seoso, me parece que efta doncella comienza i sanar. Clamades res-
pondió : que antes de tres dias la vería sana del todo con la ayuda
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•*' y de la linda Ciar monda. 31
de Dios ; y díxo al Rey , que la hiciefle muy bjen , y ricamente ata- 1
viar ; y el Rey lo hizo afsi , y después le hizo dar de comer, y beber,
y él mismo comió con ella , por la reducir á que se casarte con él;
mas de eflb no tenia forma , que ella se pagaba bien poco deéhy
quando huvieron comido , Clamades hizo traer el cavallo en medio
de un prado , y demandó pan , y vino , y otras muchas cosas , y el
Rey le hizo dar todo lo que demandaba , y Clamades lo cargó rodo
sobre el cavallo ,de lo qual el Rey se maravilló mucho, porque no sa-
bia la coftumbre del cavallo > y quando Clamades huyo puerto todo '
aquello encima del cavallo , dixo al Rey, y d los otros señores , que se
aíTentaflen : y quando fueron aflcntados , él les dixo , que por ninguna
cosaque vierten no se IevantaíTe-n, harta que él se lo dixefíe, y el cavallo
avia de hacer cosas de maravilla. Entonces cogió á Clarmonda , y la
puso encima del cavallo , y hizo semblante de hacer algunos encanta-
mientos,andando al rededor, á fin de que no huvieflc alguna sospecha,
y que lo hicieífen matar. Y dixo, que cumplía, que él subieífe en el ca-
vallo, y afsi lo hizo > y quando él fue subido , bolvió la clavija de la
frente del cavallo , y luego se levantó al ayre , y antes que él se atexa-
se mucho del Rey , él le dixo : .Señor , no os maravilléis de cosa que
veáis , que sabed , que yo soy Clamades, hijo del Rey de Cartilla ,y
. es Clarmonda , hija del Rey Carnuante , la qual yo he gran tiempo
buscado : y con efto quedaos con Dios 5 y después bolvio otra clavija,
y subieron taru altos , que todos los perdieron de virta : y entonces el
Rey fue mucho maravillado, y llamó d Pichonete i y preguntóle, qué
podía ser aquello ? y Pichonete le dixo : Señor, yo no sé mas de ello,
que vueftra Alteza ; mas señor , bien oírteis como él dixo , que era hi-
jo del Rey de Cartilla , y que ella es hija del Rey Carnuante ; y sepa
vueftra Alteza , que yo no sabia que era harta aora: verdad es, que me
contó como avia havido eíla doncella ,y como la perdió, y le encona
tro Pichonete la gran vatentia, y nobleza que era en él , y como le vió
en muchas juftas , y torneos ; y entonces el Rey le dió licencia que se
fuelle , y juró que jamás guardada aquella coftumbre de saber nuevas
dejos que paftaban por sus Tierras, porque Clamades le avia afsi en-
ganado. Y Juego Pichonete se fue su camino derecho para elRey Car-
nuante, y le contó todo el hecho 5 y quando el Rey le oyó él fue muy
alegre, y luego embió mensajeros en Cartilla por ser mas seguro; tor-
naremos i Clamades , y Clarmonda.
. Clamades se iba muy alegre, parando mientes fiempre de no casar,
m enojar aquella que tanto amaba ,.y se abaxaban , y descansaban en/V' *
los mas deleytosos Lugares que podían hallar, alli holgaban, y depar-
tian como leales amadores r y contaba el uno al otra sus venturas , y /
trabajos , y tanto anduvieron por sus jornadas, que arribaron á un Lu-
- . gar _
3 2 . Htjiorta dfi Cl amad, a , y Ciar monda.
gar de Sevilla , y fiemprc se tenia Clamades cerca de Clarmonda por-
que otra vez no la pervierte > y otro dia después se levantaron de bue-
na mañana, y se fueron para Sevilla: la guarda que eftaba en una Tor-
re muy alta, vio venir d Clamades, y luego le conoció en el cavallo de
« madera, y huvo muy gran gozo, y fue corriendo á decirlo á la Rey na,
la qual huvo un gran placer, que apenas podía hablany luego ella, sus
hijas, y hermanas de Clamades los fueron á recibir , y allí huvo mu-
cha alegría de una parte , y otra > y después se fueron á Palacio , y
Clarmonda fue llevada día camara de laReyna , la qual fuemuy bien
recibida de las hermanas de Clamades. Y quando Clamades supo, que
el Rey su padre fue muerto , él hizo gran llanto , que era mancilla de
le oír, y Clarmonda lo consolaba lo mejor que podiajy quando el huvo
acabado su llanto , dixo i la Rey na su madre’, que el se quería casar
con Clarmonda , mas que el Rey Carnuante fuerte venido , y lue-
go le ernbió mensageros : y d las tres Doncellas , d Durbans , Serraos,
y al Rey Meniadus , d su madre , y Darguera su hermana , y d los dos
Reyes que se avian de casar con sus dos hermanas fueron embiados
correos d todos los sobredichos, que se hallaflen d cierto dia en la Ciu-
dad de Sevilla ; ninguno de ellos faltó de venir al dia afsignado en la
dicha Ciudad , los quales fueron muy bien aposentados, cada uno se-
gún su eftado ; y se hteo muy grande fiefta , y alegría , por causa do
los grandes casamientos que allise hicieron , como aqui se dird.
Es a saber, que todos aquellos que Clamades avia embiado i lla-
mar, vinieron alli con otros muchos, por -ver las grandes maravillas,
que se decían de Clamades ; y quando todos fueron venidos , Clama-
• des se casó con Clarmonda , y fueron hechas las bodas, muy ricas, y
muy triunfantes, según la coftumbre de la Tierra : y fueron ambos £.
dos coronados , y alli se casó cl Rey Carnuante , padre de Clarmonda,
con la Reyna Dodiva , madre de Clamades , que la Hiftoria dice, que
la Reyna , madre de Clarmonda , murió de melancolía , y el Rey Me-
niadus se casó con Maxima, hermana de Clamades ; y los dos Reyes,
que avian dado el hombre de oro, y la gallina , se casaron con las otras
dos hermanas ; y el Rey Garadante , que era Rey de los Montes , se
casócon Darguera , hermana del Rey Meniadusiy las tres Doncellas
de Clarmonda fueron casadas muy ricamente, y Clamades dio grandes
dones á Serraos , y i Durbans, é hizo Cavallero d Pichonete , y le dió
grandes riquezas. Después de hechos aquellos casamientos, y acabada
la fiefta, cada uno tomó licencia de Clamades , y de la Reyna Clar-
monda ; y dió Clamades grandes riquezas , y tesoros i cada uno, y dió
hombre de oro al Rey Carnuante su suegro , y dió la gallina de
á la madre del Rey Meniadus , y el cavallo de madera guardó
mra sí , porque le avia bien servido , y cada uno se fue á su tierra.
FIN.
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